Minorias, dolor, soledad y evolución

Siempre forme parte de una minoría…siempre termine cómoda en lugares incomodos, siempre sonreí naturalmente con gente a la que miran con ojos de desaprobación y (o) bronca.
Y un grave error en mi niñez/adolescencia fue siempre repetirme a mi misma “quiero ser normal”, “porque no puedo ser como los demás”; ja…hoy los jóvenes son mas inteligentes y no se venden, tienen tantos grupos de pertenencia como corrientes de pensamiento/vestimenta/inclinación sexual/música…

Todos tenemos un destino, un camino, una meta y metodología….

Voy a citarte un poco,
Minorías, mi lugar. La bronca de que han sido siempre calumniadas, y hoy podemos verlo mas que nunca, vivirlo, vivir entre ellos y sentir, vibrar…y vibrar como la naturaleza nos dicta. Amar, amarnos, amarlo, la vida es amor, no odio.

Ver con amor o con odio es el primer indicador de que no entendimos bien como relacionarnos, el que mira con odio tiene odio en su corazón, el que mira con amor y observa, medita hasta sobre lo desconocido, puede emitir un juicio humano y noble.

Cuando decidí sentir empatía hacia los animales supe que ese era un camino muy criticado (por ignorancia) que iba a seguir separandome y en donde me iba a encontrar siempre en la necesidad de crear conciencia y muchas veces pedir respeto. También es otra minoría y también me siento en paz en este lugar, formando parte del cambio, siendo el cambio que quiero ver, estando en movimiento.

Desde la primera discusión en la mesa familiar sobre la homosexualidad supe que tenía que hacer algo, me lo pedian las tripas, no podía ser ejercer crueldad porque alguien no “es” como yo, incluso siempre crei en el amor como experiencia en si y no ligado a un género, y lo experimente así también.
Hay una luz que jamás se apaga… Esa fé de saber que todo tiene un lugar, que todo espera por nosotros, que el prejuicio es (o debería ser) uno de los peores pecados,
La sincronía con el universo cada día me acerca energéticamente a gente que vibra, y me aleja de aquello con los que ya, hemos cumplido un ciclo, un bello momento pero todo es impermanente, y en el aprendizaje de no sentir apego…ese eterno caminar hacia la felicidad. 

Aún cuando estés subiendo una colina que parece interminable, aún cuando duele, aun cuando pensas “no puedo”, se puede, no tires el remo, remá un poquito más, busca alegria en cada cosa que haces, hasta lo mas minimo merece respeto y cariño, ese respeto y cariño tiene que ser DESDE vos mismo HACIA vos mismo, no importa lo mal que estés, nunca es tarde para empezar de nuevo.

Pronto; Crónicas de Vipassana, viaje de meditación, silencio y paz.

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