Invertir, lo mas preciado…

Hay una inversión de la que decidimos no hablar, hay una realidad que decidimos no mirar, esta ahí pero sabes que? Si abro mucho los ojos, y pierdo el foco, casi, casi que desaparece. Y puedo ser feliz, al menos por ahora.
 
Elijo, la alienación a la realidad, el cambio a la firmeza de mis convicciones, la resignación a la búsqueda, pero hay una inversión peligrosa, donde no hay desenlaces grises ni medias tintas, perdes todo o ganas todo. Tiempo.
 
Creces y con los años te ves, realmente, lo que sos, lo que fuiste y lo que ya nunca serás; lo que cambiaste, lo que aprendiste, lo que ya no volverías a hacer, las reuniones a las que ya no asistirías, ni carreras que sabes que no terminarías. Todo se resume en lo mismo, tiempo, que definitivamente no desperdiciarías.
 
Lo notable de la madurez, entre muchas otras cosas, es la conciencia del paso del tiempo, y de lo que hacemos con el, hacerse cargo de nuestros gustos reales y no futuros infundados por….NADIE (cada cual tendrá su pájaro carpintero) mas allá de la clara y evidente realidad de que lo que realmente nos va a redituar al final del camino, no solo monetaria, sino mental mente es aquello que nos de placer y tenga nuestras energías depositadas por completo; Pero ni siquiera tiene que ver con eso; tanto de cierta la frase “Repetirás historias hasta que aprendas”, y mentalmente le agrego “El tiempo no se PIERDE se INVIERTE, pero que inversión peligrosa” ese punto de inflexión donde tomamos conciencia de el peso real de cada inversión de tiempo…
 
De todos esos anhelos que perseguimos muchas veces mentalmente sin animarnos a hacer, a ser…
De esos amores difíciles, donde la templanza, la paciencia, la fe, y la confianza…nos enseñan cosas que no conocemos de nosotros mismos, todo es aprendizaje, solo es necesario querer aprender para efectivamente poder, y llegar a ser nuestra mejor versión
 
Ese tiempo, dedicado a nuestros hijos….a verlos crecer, aprender y reír…
Tiempo de no claudicar, de apostar, de observar el camino que nos hemos forjado, y que al mirar hacia atrás siempre el balance sea positivo.
Para pasar de soñador a vencedor, cuando la estrella cae lejos y nos rodeamos de miedos, dudas y falta de fe, hay que aprender a perder para poder ganar, cuando mas cuesta arriba se hace no puedo soltarme de la certeza de un feliz desenlace
 
El miedo va y viene, el coraje también, el tiempo no.
 
Tin, Clau, *Palabras sobran*

20131205-165856.jpg

Un invierno.

Hay una suerte de “dicho” que profesa que hay que buscarse alguien para pasar el invierno, también hay otro “dicho” que reza: El universo (Dios, Buda, Ala, como te guste llamar a “Eso”) es muy pero muy justo y certero. Es como un gran justiciero, es la respuesta anticipada al, Porque a mi?, Porque ahora?, como un gran sabio (S.M.) suele decir, lo que realmente importa es la pregunta, Que tengo que aprender de esto? Mucho, y a lo grande.
Ahora, lo interesante, y es lo que me pregunto a cada paso, (más bien ya diría a cada año…, que curioso como el reloj parece acelerarse no?) es, nosotros, adultos responsables, trabajadores, observadores: con que criterio elegimos?, bajo que estándares juzgamos? A ese caballero que se acerca galopando en el caballo de la felicidad…a esa dama que asoma por el balcón, como puede ser que en 30 segundos pensamos -ok, este es tu lado de la cama-, Em, no definitivamente no.
Y es por eso que justamente inflamos almohadas y colchones hasta reventar de falsas expectativas, y claro, una estación después o varias depende el caso, explotan.
Para qué querer donde hay uno que no quiere?, donde esta el placer de adorar la decepción? Que tan mal tenes que estar para amar a lo imposible….porque esconder la vergüenza y no saber pedir perdón?

Total, que le hace un rechazo mas al tigre?

Principe, que tanto te etiquetaste y vanagloriaste de ver mas allá de lo físico, finalmente abandonaste como todo, una vez mas, no sin antes herir…por las dudas

Y Princesa… Que tanto y tan fuerte

brilla sobre tu cabeza

un halo angelical… Mentiste, TE MENTISTE – por cobarde –

Al fin nos sacamos las caretas, al fin. El Fin.