Equivocarse

Hoy me equivoque y por primera vez no me castigue en demasía…estoy cambiando, madurando como una pequeña, fea y miedosa oruga que esta vez, si, quiere llegar a ser una bella mariposa.

Usualmente tengo la reacción del débil, y es que al equivocarme, suelto el timón Y me bajo del barco, prometiendome nunca nunca volver y deseando que me trague la tierra.

Hoy, me sentí humana, con defectos y virtudes, pero valerosa y capaz, de enfrentar mis errores y enmendarlos. De aprender de cada caída pero no claudicar.
Muy al margen de la reacción de los demás, me mantuve serena y calma, queriendome…por primera vez.

La vida, como te decía hoy, esta colmada de piedras, de aciertos y derrotas, de alegría y dolor…pero muy al margen de la reacción de los demás (cosa muuuuy extraña en mi) conserve la calma, me responsabilize y me sentí muy orgullosa de mi. Lo bueno de los errores es esto: Que tengo que aprender?, de acá en más, como puedo mejorar?
No hay nada más estresante que sentir que tenes que ser bueno en todo, que tenes que cumplir expectativas… Para qué te quieran, para que te amen…y hoy yo me ame profundamente y (aunque estuve a punto de caer escondida bajo las sábanas) junte coraje, supere mis demonios, crecí, y pude ver que todo tiene solución, que todo se puede resolver y que no da ahogarse en un vaso de agua.
Para qué? Si la vida es tan corta, hermosa y llena de altibajos que nos enseñan a ser mejores.

Es un pequeño gran paso, cada uno vive como quiere y elige a cada paso si vivirla o sufrirla, si aprovecharla o no.

“Nada dura para siempre, ni el dolor, ni la alegría. Todo en la vida es aprendizaje, todo en la vida esta en seguir adelante”

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