Ya no puedo ser yo, ni quiero ser ellos

Me había olvidado de como llorar, puse mil sábanas sobre mis ojos y camine sin rumbo, sin querer llegar, sin poder volver, sólo para andar.
Rece al infierno para dejar de sentir y temo tanto que si me animo a sufrir, este dolor no tenga fin.
Me erguí ante todo y al despertar en el juego que todos mueren por jugar me dio tanto frío, hay tantos ¿qué estoy haciendo? En mi hacer por miedo a perder.
Palabras pensadas con tanto fervor, y la rueda gira siempre buscando calor, para no morir de frío; prendí fuego a todo a mi alrededor sintiendo que era mejor adentrarse en lo desconocido, retorcido y ruin para no perder esos momentos de absoluta plenitud.
Es tan humano adaptarse, tan comprometido convencerse, tan complicado aceptar, tan duro saberlo todo…tan doloroso entregarlo todo.

A pesar de todo, y ese todo no es poco, crece en mi una suerte de odio placentero que mira todo pasar y sonríe porque con todo lo que pasamos este cuerpo, esta mente y este corazón se que esto también pasara.
La vida es tan única, tan terca e imposible de repetir, que si no vivimos al filo del amor y el dolor, no tiene sentido.

Dejar que todo fluya tiene un precio muy alto y cada tanto hay que descomprimir el pecho y recordar la verdad, antes de volver a los dulces sueños.

Dulces sueños dondequiera que estés.

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Un invierno.

Hay una suerte de “dicho” que profesa que hay que buscarse alguien para pasar el invierno, también hay otro “dicho” que reza: El universo (Dios, Buda, Ala, como te guste llamar a “Eso”) es muy pero muy justo y certero. Es como un gran justiciero, es la respuesta anticipada al, Porque a mi?, Porque ahora?, como un gran sabio (S.M.) suele decir, lo que realmente importa es la pregunta, Que tengo que aprender de esto? Mucho, y a lo grande.
Ahora, lo interesante, y es lo que me pregunto a cada paso, (más bien ya diría a cada año…, que curioso como el reloj parece acelerarse no?) es, nosotros, adultos responsables, trabajadores, observadores: con que criterio elegimos?, bajo que estándares juzgamos? A ese caballero que se acerca galopando en el caballo de la felicidad…a esa dama que asoma por el balcón, como puede ser que en 30 segundos pensamos -ok, este es tu lado de la cama-, Em, no definitivamente no.
Y es por eso que justamente inflamos almohadas y colchones hasta reventar de falsas expectativas, y claro, una estación después o varias depende el caso, explotan.
Para qué querer donde hay uno que no quiere?, donde esta el placer de adorar la decepción? Que tan mal tenes que estar para amar a lo imposible….porque esconder la vergüenza y no saber pedir perdón?

Total, que le hace un rechazo mas al tigre?

Principe, que tanto te etiquetaste y vanagloriaste de ver mas allá de lo físico, finalmente abandonaste como todo, una vez mas, no sin antes herir…por las dudas

Y Princesa… Que tanto y tan fuerte

brilla sobre tu cabeza

un halo angelical… Mentiste, TE MENTISTE – por cobarde –

Al fin nos sacamos las caretas, al fin. El Fin.

Como el Fuego y la Piel

Hay veces en la vida que la indignación cae por todas las paredes del Corazón, cuando no hay donde refugiarse, cuando realmente ya paso hace rato ese momento donde la mente decide mentir y correr el dolor a un lado, soy de los seres que (además de esperar a tener el alma absolutamente desgarrada para hacer un movimiento) tan solo comprenden a través de la música cuando están en un lugar o una situación que los esta dañando, y cual mártires patrióticos hacen caso omiso hasta que es demasiado tarde…, no corrijo NUNCA es demasiado tarde.
 
La vida nos pone constantemente pruebas que evidencian nuestra cobardía, así como también esa armoniosa y salvadora (y repentina!) fuerza y determinación de secarnos de una vez las lagrimas y hacer lo que inevitablemente tenemos que hacer; que cuesta arriba se hace aprender que no hay que creer en cuentos de hadas, sino crear aquellos que realmente sean humanamente posibles sin depender tanto del otro integrante y de convertirlo en eso que yo anhelo.
 
La indignación de reconocernos diferentes, de disentir, de encontrarte mirando hacia abajo, ahí donde esta el pasado y esos dolores (semi) olvidados, ahí, buscando como fue que paso esta vez, y si (como decía el abuelo) esto también pasara…
 
Y que increíble que así y todo dentro de mi alma inundada, se que si, que esta vez, como tantas otras, pasara, dejando lugar al aprendizaje a la observación y al análisis de que indudable e inevitablemente ahí, (en esa madeja oscura de recuerdos, dolor, miedo, incertidumbre) en ese maldito lugar de mierda, donde sos pequeño y de papel de arroz….hay algo que aprender.
 
El dolor no es al azar…como el fuego y la piel, tiene que tener algo de racionalidad, de lógica, me quemo, me duele, quizás si no intentase tocar mas el fuego, no dolería…vale una tarde de música y análisis profundo sobre la relación Dolor – Aprendizaje, siempre he querido creer (y es aquello que me hace sonreír hasta con esos ojos hinchados de horas de llorar) que todo, siempre es para mejor, si esto también.
 
Además estamos haciendo la vista muy corta eh, hay tanta gente que nos ama, nos necesita, nos corresponde, nos nutre, nos recarga, nos enseña…nos SUMA y ojo que no se suman solamente los billetes, bienes, (vil vil metal) un oído suma, una palabra suma, recordar suma, una sonrisa a tiempo suma. Pero nada sirve si no sumamos, cada uno, desde su rol de turno, puede abrir bien los ojos y sumar….(eventualmente) vuelve.
 

Miedo, Llanto y Corazónes rotos

Desde hace infinidades de milenios el ser humano teme a lo desconocido, a lo incierto. Miedo al miedo, miedo a sufrir, a equivocarse (y entonces como pretendemos aprender algo?), miedo a lastimar al otro, miedo al mañana, al cambio.
El miedo es un mal compañero de decisiones, un generador de ideas pelotudas e infantiles, te enrosca en una vorágine de caprichos sin sentido.
 
Para crecer tengo que alejarme, para encontrarme debo perderte…hay que dejar de esperar, cuanto menos se espera del otro, mas feliz se es, debo disentir aunque arriesgue a pecar de inmadura, me es físicamente imposible no esperar, es mas! Descreo cuando alguien me dice, -“yo, la verdad que no espero nada de nadie”-. No te creo, me estas chamuyando, si no esperas nada de nadie no sos humano; ojo: De ahí a decirlo o no, a aprender como es cada persona con la que nos relacionamos y ACEPTARLA como es y ser feliz con lo que tenga para darnos (aunque en el fondo siempre esperemos que se prenda la lámpara de aladino, pero NO) también es parte de ser humanos y aprender a convivir, con un amor, con una amistad, con la bendita y santa familia…
 
Cuantas horas invertidas mirando hacia afuera, tan solo por no soportar ver hacia adentro, el interior no es tan fácil de maquillar como el exterior, ahí, las heridas sangran, los errores (horrores) no se esconden, no se tapan….no se borran ni se olvidan. Las debilidades caen de a una como chocolates escondidos debajo de la almohada, un vicio inconfesable, pudriéndose en la oscuridad.
 
Pero, así y todo, no hay día que no me maraville de mi existencia, ahora tan indispensable…es increíble lo que un ser humano puede lograr de si, con el estimulo correcto que no es ni mas ni menos que el amor. Todo se reduce a 4 letras, esa fuerza indómita capaz de despertar sentimientos dormidos (inexistentes) y llevar la “Cruz” con fuerza y entereza, con Fe y esperanza (Parezco Scioli) ella es mi razón de vivir.
 
Yo creo firmemente que si no llorara a mares de vez en cuando, me pudriría por dentro, es un poco (Bastante) tonto ser de llanto fácil, muy, extremadamente fácil, buscar y sentarte a ver dramas donde ya sabes que vas a sufrir como un condenado o simplemente sentarte a recordar.
 
Me rehúso a creer que soy cruel, soy visceral, me equivoco, soy un humano…nunca quise serlo, pero lo soy. Estoy al borde siempre del abismo, pero cada día mas sola, es mi destino, porque no puedo abrazarlo y dejarlo ser? Si tantos años fue así, es claro que por ahora no va a cambiar y no hay nada que pueda hacer
 
Get away from me if you want to live
 
QUISIERA PODER PONER EN PRACTICA ESTE REFRAN
 
“Amo estar contigo, pero si me preguntas si puedo vivir sin ti, también diré que si”